lunes, 12 de marzo de 2012

Raphael conquista Guanajuato 2012


 ¿Quién necesita una orquesta cuando tiene a Raphael? La respuesta la vivieron las mil 300 almas que llenaron el Teatro Manuel Doblado la noche de este sábado, en el regreso a León del legendario cantante español.
El “Divo de Linares”, cuya última actuación en la localidad se remonta a hace un lustro, no requirió más que a un pianista para acompañar uno más de los conciertos de su gira “Lo mejor de mi vida”, en la que hace un repaso de atmósfera intimista por su repertorio, con énfasis en su añeja colaboración con el compositor Manuel Alejandro.
El cantante,  que hace nueve recibió un trasplante de hígado, hizo que esos datos estuvieran más presentes en la memoria de quienes conocen su biografía que en su actuación, tan plena de ese histrionismo tan indeleblemente suyo.
Todo de negro, Raphael se coló al escenario en medio de una cálida recepción del público puesto de pie. El cantante devolvió la cortesía cambiando la letra de su tema de entrada, “A veces me pregunto”, para decir “Despierta Raphael, que en León estás”.
Consciente de que en más de medio siglo de carrera ha acumulado éxitos para dar y regalar, el ibérico no tuvo empacho en lucirse desde el inicio, con “Yo sigo siendo aquel”, “Mi gran noche” o “Digan lo que digan”.
Con un escenario flanqueado por escalinatas y con una pantalla donde se fueron proyectando imágenes de juventud del cantante o visuales asociados a sus canciones, Raphael evocó sus temas más tempranos, como “Alta costura”, “A pesar de todo” o “Los hombres lloran también”.
Su voz,  expresiva y disciplinada, se manifestó en todos los matices de la “raphaelidad”, a lo largo de 36 episodios y poco más de dos horas: con visitas a “Tu volverás”, “La noche”, “Me estoy quedando solo” y, “Ahora”.
“¡Viva la madre que te parió, Raphael!” gritó una de las emocionadas espectadoras. “Desde donde esté, te lo va agradecer”, respondió con una sonrisa el cantante, siempre con sus icónicos gestos y movimientos que repartió por todo el escenario, donde había tres micrófonos, para cantar donde quisiera.
Señorón de la escena, Raphael llevó al delirio a la audiencia con las joyas más apreciadas de su repertorio, como “Maravilloso corazón”, “Estar enamorado es”, “En carne viva”; o con alardes de vitalidad como “Para volver a volver”, cuyos versos finales cantó a puro pulmón.
El “Divo de Linares” brindó anticipos del disco que editará en abril con temas de Manuel Alejandro, como “Eso que llaman amor”.
En la mejor tradición del que se despide para que no lo dejen ir, Raphael tuvo su falsa salida con “Amame”, “Que sabe nadie”, “Yo soy aquel” y “Como yo te amo”.

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