Raphael no se resiente con el tiempo. En absoluto. A sus 69 años (Jaén, 1943) el cantante jienense hizo vibrar ayer en Vilagarcía a cerca de dos mil personas que no quisieron perderse la única cita del famoso artista en Galicia este verano. Y es que a cada rato el público (la inmensa mayoría en asientos) se levantaba para ovacionar al cantante, que salió al escenario en el recinto exterior de Fexdega con una puntualidad británica.
Las mayores fans de Raphael ya acudieron al recinto una hora antes del inicio del concierto. Las sillas no estaban numeradas y, claro, había que asegurarse un buen sitio. Minutos antes de que el protagonista de la noche saliese a escena, todavía continuaban las discusiones entre algunas espectadoras con motivo de los asientos.
Después de una cuenta atrás, la movida canción "Hoy va a ser mi gran noche" abrió la lata de un amplio repertorio que no dejó a nadie indiferente. Canciones de ayer y de hoy, dijo, €de su último trabajo, "El reencuentro"€ se abrieron paso en un concierto en el que Raphael deleitó al público con su peculiar estilo, paseando por todo el escenario como un auténtico galán y, por su puesto, bailando. Su voz, incomparable, completamente nítida, y acompañada de sus gestos característicos y su porte inconfundible, ofreció un directo que sorprendió a más de uno. Incluso el propio alcalde de Vilagarcía, Tomás Fole, no dudó en cantar y tararear algunos temas.
Tras "Hoy va a ser mi gran noche", "Yo sigo siendo aquel" y "La Noche", Raphael dedicó unas palabras a sus incondicionales. Pero antes se quitó la chaqueta, negra, al igual que toda su indumentaria. "Es un verdadero placer estar en Vilagarcía de Arousa y espero que tanto ustedes como para mi sea nuestra gran noche". La ovación, como en cada tema, no podía faltar.
El que representó a Eurovisión en dos ocasiones (en 1966 fue séptimo y en 1967, sexto) quiso recordar a su "compositor fetiche", Manuel Alejandro, autor de "un grupo importante de canciones". Ahí fue cuando se animó a cantar el primer tema que Alejandro escribió para él en los años 60, cuando Raphael "era un crío". "Y ahora soy un crío un poco más alto", sonrió.
Simultáneamente al concierto de Raphael, las Nancys Rubias de Mario Vaquerizo hicieron mover el esqueleto a los espectadores en A Xunqueira.
El concierto vendió 1.600 entradas de forma anticipada
Raphael no logró llenar el recinto exterior de Fexdega ni tampoco vender todas las entradas, pero el público asistente (cerca de 2.000 personas) lo disimuló perfectamente con su entrega al artista y sus continuas ovaciones. Según Espectáculos Lito, en venta anticipada se dispensaron un total de 1.600 localidades, de las cuales 1.300 eran en asientos €se sacaron a la venta 1.500€ y 300 de pie €se ofrecieron 3.000€. Cierto es que una buena parte de los espectadores tenían edades por encima de los 40 años, pero no eran pocos los jóvenes que vibraron con el espectáculo y el ritmo inconfundible del cantante jienense.
El concierto fue de pago (15 euros una entrada de pie €20 en taquilla€ y 20 con asiento €25 en taquilla€). Pero algunas personas pudieron disfrutar del recital de Raphael sin desembolsar ni un euro gracias a un pequeño hueco entre los setos que rodean el recinto. Y es que Raphael se metió al público vilagarciano en el bolsillo.
Las mayores fans de Raphael ya acudieron al recinto una hora antes del inicio del concierto. Las sillas no estaban numeradas y, claro, había que asegurarse un buen sitio. Minutos antes de que el protagonista de la noche saliese a escena, todavía continuaban las discusiones entre algunas espectadoras con motivo de los asientos.
Después de una cuenta atrás, la movida canción "Hoy va a ser mi gran noche" abrió la lata de un amplio repertorio que no dejó a nadie indiferente. Canciones de ayer y de hoy, dijo, €de su último trabajo, "El reencuentro"€ se abrieron paso en un concierto en el que Raphael deleitó al público con su peculiar estilo, paseando por todo el escenario como un auténtico galán y, por su puesto, bailando. Su voz, incomparable, completamente nítida, y acompañada de sus gestos característicos y su porte inconfundible, ofreció un directo que sorprendió a más de uno. Incluso el propio alcalde de Vilagarcía, Tomás Fole, no dudó en cantar y tararear algunos temas.
Tras "Hoy va a ser mi gran noche", "Yo sigo siendo aquel" y "La Noche", Raphael dedicó unas palabras a sus incondicionales. Pero antes se quitó la chaqueta, negra, al igual que toda su indumentaria. "Es un verdadero placer estar en Vilagarcía de Arousa y espero que tanto ustedes como para mi sea nuestra gran noche". La ovación, como en cada tema, no podía faltar.
El que representó a Eurovisión en dos ocasiones (en 1966 fue séptimo y en 1967, sexto) quiso recordar a su "compositor fetiche", Manuel Alejandro, autor de "un grupo importante de canciones". Ahí fue cuando se animó a cantar el primer tema que Alejandro escribió para él en los años 60, cuando Raphael "era un crío". "Y ahora soy un crío un poco más alto", sonrió.
Simultáneamente al concierto de Raphael, las Nancys Rubias de Mario Vaquerizo hicieron mover el esqueleto a los espectadores en A Xunqueira.
El concierto vendió 1.600 entradas de forma anticipada
Raphael no logró llenar el recinto exterior de Fexdega ni tampoco vender todas las entradas, pero el público asistente (cerca de 2.000 personas) lo disimuló perfectamente con su entrega al artista y sus continuas ovaciones. Según Espectáculos Lito, en venta anticipada se dispensaron un total de 1.600 localidades, de las cuales 1.300 eran en asientos €se sacaron a la venta 1.500€ y 300 de pie €se ofrecieron 3.000€. Cierto es que una buena parte de los espectadores tenían edades por encima de los 40 años, pero no eran pocos los jóvenes que vibraron con el espectáculo y el ritmo inconfundible del cantante jienense.
El concierto fue de pago (15 euros una entrada de pie €20 en taquilla€ y 20 con asiento €25 en taquilla€). Pero algunas personas pudieron disfrutar del recital de Raphael sin desembolsar ni un euro gracias a un pequeño hueco entre los setos que rodean el recinto. Y es que Raphael se metió al público vilagarciano en el bolsillo.

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