Lo primero que sorprende es que sea el mismo Raphael el encargado de recibir a sus invitados y darles la bienvenida, pero él es así, y lo hace a su estilo, de una forma original, a través de un videowall que con su voz acompañada de imágenes y música traslada a los visitantes a momentos únicos y emotivos de su carrera. No es el la única licencia, porque como corresponde a un museo 2.0, el recorrido se hace provisto de una tablet y unos auriculares que se entregan a la entrada; dispositivos con conexión a internet pensados para compartir los contenidos y dejar constancia de sus impresiones y comentarios en las redes sociales.
Tras un pequeño espacio dedicado a la niñez de Raphael, donde se descubre el instante en el que toma conciencia de su vocación artística -durante una función de la obra de teatro La vida es sueño-, comienza un recorrido cronológico por el museo década a década, desde los años 60 hasta el maravilloso 00’. En la sala 60 se recoge el despegue de su carrera profesional, supremio a la mejor interpretación en el Festival de Benidorm o la partitura original de la canción Yo soy aquel, además de dar a conocer de donde toma la ph de su apodo artístico.
Ya un artista consagrado y admirado en todos los rincones del mundo, en la sala dedicada a los 70’s se muestran carteles de sus actuaciones en medio mundo, desde América a la antigua URSS, Japón o Australia. La consolidación absoluta del “Niño de Linares” tiene lugar a lo largo de los años ochenta, cuando tras más de veinte años sobre los escenarios continúa estando en lo más alto del panorama artístico, y prueba de ello es el disco de Uranio –uno de los tres únicos recibidos en el mundo por un artista- por sus ventas de más de 50 millones de copias que se puede contemplar en este espacio.
Con la celebración de sus 30 años de trayectoria como un Ave Fénix en los 90 llega la década del 2000, un periodo clave en su vida tanto a nivel personal como profesional. Es el momento en que retoma su faceta como actor en el musical Jekyll & Hyde, cuya chistera y abrigo utilizado para dar vida al esquizofrénico Hyde se muestra en el museo. El recorrido se cierra con una sala dedicada a sus premios que elogia el trabajo y la calidad interpretativa de este artista único, el que un día nació en esta ciudad jienense y al que ésta le rinde homenaje en forma de museo.

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