lunes, 14 de octubre de 2013

Raphael, sigue siendo aquél



Concierto "Mi gran noche" ***
Auditòrium de Palma, sábado día 12.
Incondicional, del todo incondicional, fue el público que llenó el pasado sábado el edificio del paseo marítimo. El Auditòrium, con un "no hay entradas", certificó que Raphael tiene en la isla una mayoría de seguidores, que le aplauden, vitorean y siguen con pasión. Una mayoría nada silenciosa que canta, ríe, llora, y se identifica con el estilo y modos del cantante.
Raphael, aunque afónico, sigue siendo aquel. Aquel que se sabe ganador, pero que aún así se lo trabaja. Aquel que, a punto de cancelar la gala por problemas de voz más que evidentes, no lo hace y se vuelca hacia sus fans. Aquel que a sus setenta años sigue de pie casi tres horas, cantando, gesticulando, bailando? entreteniendo. Raphael es único. Y lo sabe. Juega con su personaje. Controla y diversifica sus modales. Enciende a gritos apasionados al público para después apaciguarlo con una balada delicada.
Empezó la banda (batería, bajo, guitarra, piano y teclados/sintetizadores) con un buen sonido, volumen alto pero claro. Al minuto salió el héroe. Aplausos. Todos notamos que su voz estaba afectada. Fallaban los graves, mejor en los agudos. Pero él, fiel a su estilo y a su gracia, nada comentó al respecto. Habló poco, menos de lo habitual. Presentó algunas de las canciones, pocas (las de Manuel Alejandro, el compositor que mejor ha entendido la garganta del artista). Ni nombró a su equipo acompañante, excelente por cierto. Hablar irritaba sus cuerdas vocales. Solamente el canto. Poco a poco el público se fue olvidando del incidente.
Y al final, como dice el título del espectáculo, fue una gran noche. Una más, hasta la próxima, la del año que viene.

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