“El Ruiseñor de Linares” tiene todavía bastante aliento para trinar. El legendario artista español llega a Miami el sábado 31, para celebrar más de 50 años de carrera, lo que representa toda una vida llevando su poderosa voz y romanticismo por todo el mundo.
“Celebré mi cumpleaños trabajando pero feliz, rodeado de todos los que me aman y amo”, dijo Raphael a el Nuevo Herald, a unos días de haber festejado su natalicio, el 5 de mayo. El famoso cantante habló de su Mi gran noche, la gira que lo trae a la ciudad y a varias partes del globo, de sus nuevos proyectos, y hasta de su experiencia como abuelo.
“Prefiero llamarlos los hijos de mis hijos”, dice entre risas el artista, refiriéndose a sus nietos, de quienes habla con gran cariño. “Ellos creen que Raphael es lo más de lo más, juego con ellos, me divierten mucho, los disfruto todo el tiempo porque somos una familia muy cercana”, agrega el español, quien tiene varios nietos de sus tres hijos, Jacobo, Alejandra y Manuel.
“Mi familia siempre ha estado ahí apoyándome en todos mis proyectos, y esta vez no ha sido la excepción”, comenta, refiriéndose a esta extensa gira que lo ha llevado por todas partes y que está por culminar en varias ciudades de Estados Unidos como Nueva York, Los Angeles, El Paso, San Diego y Miami, además de México y Puerto Rico.
El tour Mi gran noche hace también referencia a su más reciente trabajo recopilatorio de grandes éxitos, el cual solo se vende digitalmente y en los recintos a los que llega con su tour, y cuya carátula es una réplica de un famoso cartel de una gira que realizó en 1968.
“Me gustó bautizar así este disco y el tour porque quiero pensar que mis fans van a ir a verme y también van a tener una gran noche; quiero que todos lleguen con ese espíritu al show, que las mujeres se pongan muy guapas y que pasen un rato increíble”.
Según el cantante, el concierto va a estar cargado de sorpresas. “Serán más de tres horas de espectáculo, 40 canciones de mi repertorio, y todos los fierros y energía para mi público”, afirma.
Raphael, el artista que tras vender más de 50 millones de copias recibió un simbólico “Disco de Uranio” en 1969 –hoy conocido como Disco de Diamante–, conserva ese gran espíritu, y confiesa que a pesar del tiempo, todavía le emociona subirse a un escenario y cantar frente a miles de personas.
“Me preparo siempre muy bien para estos periplos tan largos. Acostumbro a hablar lo menos posible durante los viajes, me cuido al máximo para que el público me vea fresco y brillante, bebo mucha agua, y además algo muy importante, no fumo ni bebo alcohol”, asegura el español, agregando que la disciplina ha jugado un papel crucial en tantos años de carrera.
“Lo mío no tiene cura; soy una persona enamorada de su profesión, de la gente, siempre la paso muy bien trabajando. Así que esto va para largo”.
Al culminar la gira, Raphael se dedicará a terminar un proyecto que le ha ocupado su mente los últimos meses, el de grabar más de 300 de sus canciones una vez más, con nuevos arreglos, nueva producción y un sonido fresco. •

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