Sólo él es capaz de anunciar 20 conciertos en plena Gran Vía madrileña, tras 55 años de carrera, y agotar las entradas de todas las citas. Sólo él se atreve, a sus 71, a interpretar en cada una de ellas más de una treintena de canciones y hacerlo prácticamente del tirón en dos horas y media. Por ello, sus incondicionales -y los fans que no peinan canas- no quisieron perderse ese arranque de Raphael en el Teatro Compac Gran Vía de la capital.
A su primer directo acudieron su nuera Amelia Bono -con ganas de escuchar 'Maravilloso corazón'-, quien fue sin su marido, pero con su inseparable madre, Ana Rodríguez, y con su cuñada, Alejandra Martos, hija del cantante. Las tres aparecieron en bloque y en compañía de Álvaro de Arezana -marido de Alejandra-, la presentadora reconvertida en nutricionista Patricia Pérez e Isabel Jiménez, rostro de los 'Informativos Telecinco'.
Sin embargo, la llegada que más expectación generó fue la deBlanca Martínez de Irujo, del brazo de otra Blanca, Suelves. Los reporteros no tardaron en asaltar a sobrina de la duquesa de Albapara preguntarle por su ausencia en el entierro de su ilustre tía. "Estoy muy triste. No he estado en Sevilla, pero lo he sentido con toda mi alma. Doña Cayetana era un fenómeno", respondió la discretísima Martínez de Irujo, la misma que mantuvo una relación con Francisco Rivera después de que el ex torero se separara de su prima Eugenia, la duquesa de Montoro.
A la cita tampoco faltó el matrimonio formado por Kubrat de Bulgaria y Carla Royo-Villanova, ni la presentadora de 'A3 Noticias'Mónica Carrillo, la veterana actriz Gemma Cuervo -"muy feliz" por el alta de Lina Morgan- o los 'triunfitos' Manu Carrasco y Vega. Si nadie vio a entrar a Natalia Figueroa no fue porque no asistiera al encuentro. La esposa del cantante, con la que lleva 42 años casada,prefirió acceder al recinto por otra puerta y quedarse entre bambalinas.
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