martes, 3 de febrero de 2015

Raphael va al cine con Alex de la Iglesia

No es fácil dilucidar quién está más feliz, cuál de los dos está más seducido y entregado al contrario. Las risotadas de Álex de la Iglesia alegran el rostro de Raphael, orgulloso de este paso que está a punto de dar, su vuelta al cine. El director bilbaíno ha conseguido que el cantante regrese a la pantalla grande después de 40 años. Será en Mi gran noche, la película que De la Iglesia comienza a rodar en febrero, en la que también participarán Carlos Areces y Pepón Nieto. Raphael será Alphonso (también con ph) e interpretará a un cantante egocéntrico y sádico que quiere ser el primero en intervenir en la grabación de un programa televisivo de fin de año. Una grabación que tiene lugar meses antes, en otoño, en un estudio de un polígono industrial, con un calor horroroso, y en el que unos 300 figurantes, vestidos de gala, lujosos trajes de noche y smoking gritan “Feliz año” y tienen que demostrar que están felices aunque no lo estén. “Una de las cosas que más me obsesiona como director”, dice Álex de la Iglesia, “es la fiesta falsa, la de que todos somos felices y es todo mentira pero hay que seguir manteniendo el tipo, aplaudir y no parar de reir. Soportar una situación insostenible con la alegría de un figurante”.

Filmografía

- Las gemelas(1963), de Antonio del Amo.
- Cuando tú no estás (1966), de Mario Camus.
 - Al ponerse el sol (1967), de Mario Camus.
- Digan lo que digan (1968), de Mario Camus.
- El golfo(1968), de Vicente Escrivá.
- El ángel (1969), de Vicente Escrivá.
- Sin un adiós (1970), de Vicente Escrivá.
- Volveré a nacer (1973), de Javier Aguirre.
- Rafael en Raphael (1975), de Antonio Isasi-Isasmendi.
El encuentro del director y el cantante, un domingo por la mañana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, viene de lejos. De la admiración de De la Iglesia por el que considera el “Frank Sinatra español”, ídolo desde la niñez. “Mi cine tiene mucho que ver con las cosas que me obsesionan, que me enloquecen y me apasionan, también que me angustian o preocupan de mi país. Todo lo que he vivido se ve en mis películas y para explicar un montón de cosas de España necesito a Raphael”. Pues ha llegado al momento. El flechazo surgió con Balada triste de trompeta, el filme que De la Iglesia rodó hace cinco años. Entonces el realizador utilizó una actuación grabada del cantante en los años setenta para interpretar el tema que daba título al filme, sin atreverse a llamar a su autor y pedirle su participación —“Me daba terror por si me decía que no”—. Cuando Raphael vio el resultado le dijo: “Pero, ¿cómo has hecho esto sin mí?” y le propuso, medio en broma, medio en serio, que escribiera un guion pensando en él. “Es un papel absolutamente inesperado”, se carcajea De la Iglesia. “Es difícil imaginárselo en un personaje como el que he escrito para él, aceptándolo ha demostrado una gran generosidad, valentía y carácter”, añade el director, ante un rendido artista, que ya con el guion en la mano, buscó un hueco en la gira mundial de su último disco De amor y desamor. “Siento que con este papel rompo muchas convenciones. Es algo que no había hecho hasta ahora. Estoy especialmente ilusionado con hacer reír a la gente, me encanta esa idea. He hecho mucho cine pero tengo unas giras tan interminables que es difícil encontrar un hueco”. El cantante de Linares (Jaén) debutó en el cine en 1963 con Las gemelas, apenas un año después de ganar el Festival de la Canción de Benidorm. Mario Camus y Vicente Escrivá son los directores con los que Raphael ha trabajo en más ocasiones (tres películas con cada uno). La mayoría de estos títulos giraban en torno a la figura del propio cantante. Su última participación en el cine data de 1975 con Rafael es Raphael, de Antonio Isasi-Isasmendi.

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