sábado, 6 de agosto de 2011

Raphael en un concierto irrepetible en Segovia 2011

Para aquellos que nunca vieron a Raphael en directo y lo hicieron por primera vez en la noche del miércoles al jueves en el marco de las "Noches Mágicas" del Real Sitio de San Ildefonso, la actuación del cantante quedará grabada en su memoria como el paradigma del espectáculo en estado puro.
Los que hace dos años le vieron en el mismo recinto, seguramente tendrán la misma sensación, aunque la propuesta era muy similar a la que le trajo al escenario granjeño en 2009.
Y es que pocos artistas tienen la capacidad de conseguir con los mismos mimbres artísticos ofrecer recitales que dejan en la retina y en el tímpano del espectador momentos memorables que consiguen hacerlo irrepetible.
Raphael tiene medio siglo de carrera artística a sus espaldas, y a lo largo de ese tiempo ha conseguido elevar a la categoría de mitos un gran número de sus canciones, sobre las que hace girar con maestría su espectáculo. Su dilatada experiencia, unida a un arrollador carisma sobre el escenario y a una inteligente dosificación de su otrora magnífica voz consiguen un recital de casi tres horas de duración en el que el artista consigue meter al público en una burbuja de nostalgia, recuerdos y emociones en la que el tiempo parece detenerse.
No faltaron en el concierto ninguno de sus mejores éxitos, todos ellos tamizados por una exquisita producción que permite dotarles en algunos casos de una pátina de modernidad que les hace imperecederos. Sirva como ejemplo la versión power-pop que ofreció de "Estuve enamorado", que bien podría hoy figurar -tal y como está el patio- en los primeros lugares de las listas de éxitos compitiendo sin complejos con otros grupos cuyo talento apenas alcanza para realizar versiones de "jingles" de anuncios de refrescos.
Pero Raphael llegó a Segovia con su particular homenaje a la denominada "música latina", donde ofreció su particular forma de entender géneros tan complicados como el tango o el bolero. En el primero, dejó para la posteridad una emocionante versión de "Cuesta Abajo", o un original dueto virtual con Carlos Gardel, con quien interpretó "Volver" utilizando una vieja radio de galena para reproducir la voz del "Zorzal criollo", aunque pareció sentirse mucho más cómodo en el bolero, donde su capacidad interpretativa brilló mucho más en piezas míticas de este género como "Tu me acostumbraste", por poner un ejemplo.
Y es que Raphael es mucho Raphael. Pocos son los artistas capaces de interpretar canciones de éxito y que parezcan suyas, y el hombre que hizo a los rusos aprender español para entender las letras de sus éxitos es uno de ellos. Además, su propuesta no parece dar signos de agotamiento, a tenor de la entregada reacción de un público que aplaudió, coreó, lloró, rió y se emocionó en cada una de sus canciones. Porque Raphael es el artista total, mucho antes de que Prince quisiera arrogarse ese título.
Un concierto irrepetible
El público que abarrotó el graderío instalado en el patio de la Real Fábrica de Cristales vivió con intensidad el recital de Raphael, que ofreció generosamente su peculiar forma de interpretar la música y de entender el espectaculo en un concierto irrepetible.

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