"Es la regrabación de mis éxitos pero hecha ahora. No son los mismos temas remasterizados. Los grabé con otros arreglos y con la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española. Están muchas de mis joyas ahí, es un disco histórico por todas las canciones que contiene pensadas para que la gente joven las escuche. Muchos lo harán por primera vez. Tengo gran interés en que los jóvenes descubran estos títulos que el público hizo históricos en su día", dijo Raphael en comunicación telefónica desde España, donde comenzó el sábado un ciclo de conciertos que se extenderá hasta diciembre.
Con De amor y desamor el artista busca que los veinteañeros "no tengan que buscar en el baúl de los recuerdos de la abuela" para desempolvar los clásicos que fueron el cimiento para su prolífica carrera. Títulos como No puedo arrancarte de mí, Dile que vuelva y Se fue, a su entender, "no pueden quedar arrinconados" especialmente porque mantiene "la voz en su sitio" y entonces la tarea le ha resultado sencilla. "Además los jóvenes escuchan este estilo, yo tengo una experiencia muy grande en discos, hago uno por año, y el anterior fue un éxito", argumentó.
Portador de un estilo muy personal como intérprete, sus gestos y su forma de pararse en el escenario, le dieron un sello distintivo extra que él ubica a medio camino entre la comedia y el drama. La balada romántica lo sedujo desde que era un niño. "Yo interpreto las canciones de una manera muy visual y eso lo desarrollé solo. Quizás viendo las carencias de expresividad que tenían otros fue que empecé a hacerlo así, quizás...".
Al momento de hacer un balance de estos 54 años de carrera destaca especialmente que tiene detrás "a cinco generaciones" y esto "es maravilloso". "Realmente cuando veo al público que va a verme al teatro y distingo la variedad de edades que hay me parece algo prodigioso, es un milagro haber conseguido eso".
Merecedor de grandes premios, incluido un Disco de Uranio, Raphael es de los pocos artistas que tienen su propio museo en vida, en la ciudad que lo vio nacer (en Linares, España). Ahí están todos los galardones que cosechó y que representan nada más "que el cariño de la gente". "Me recuerda que hubo quienes pensaron en mí, se compraron el disco y lo guardaron en sus casas como un tesoro. Eso es lo más importante, los premios en sí ya me dan igual".
En abril de 2003 se sometió a un trasplante de hígado debido al deterioro que sufrió por una Hepatitis B con complicaciones y entonces hoy cuando ve que una entrevista va a llegar a su final sin hablar del asunto hace campaña por la donación de órganos. "Mi vida cambió para mejor. No voy a hacer la salvajada de dar gracias a Dios porque me ocurrió eso porque sería demasiado, pero a mí me ha dado unas alas que antes no tenía y una fuerza tremenda. Es maravilloso llegar a cierta edad y sentirse con la fuerza que yo tengo. Es un milagro. Yo siento la obligación de divulgarlo, de escribirlo, para que la gente tenga conciencia de que hay que donar los órganos". Por eso publicó el libro Quiero vivir hace casi una década. Raphael que ya no fuma, no bebe y no trasnocha notó que en España su relato fue mejor recibido que en otros países donde no se hablaba tanto del tema, aunque advierte que ahora eso cambió: "Antes en el exterior sentía cierto vacío, creía que no entendían bien de qué se trataba, pero ya están bien enterados".
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